Es imposible visitar Italia una vez y no desear volver. Siempre te vas a quedar con sabor a poco, siempre querrás más, volver para visitar un paisaje será una necesidad, probar una comida o admirar esa escultura que no pudimos ver en nuestro viaje anterior. Fueron muchos los grandes escritores, escultores y pintores que han dejado su huella para que la saboreemos. ¡Como para poder resistir el reto!
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Este país, el más difícil de clasificar por su gran diversidad, tiene en cada rincón algo que descubrir.
Nuestra civilización en sentido literal le debe su desarrollo a Italia. Aunque según cómo se vea eso puede ser bueno o malo. Empecemos por el Imperio Romano como el mejor ejemplo. Decir que el Renacimiento tuvo algo malo sería un poco erróneo. Fue un hijo de Italia quien abrió las rutas al Nuevo Mundo, y la duda de si Napoleón era italiano o francés siempre permanecerá.
Y aunque la pasta sea china, no hay lugar a dudas que sin alguna de las salsas italianas no sabe igual.
Italia no es sólo un país donde a cada paso que damos vivimos la historia en nuestras propias carnes, también es una nación muy moderna y llena de vida. Es su pasado lo que nos hace viajar ahí, es su alegría lo que nos hace muy difícil el tener que volver a casa. Hay países en donde los ciudadanos están tan preocupados de ser alguien en la vida que ni viven. En Italia no sucede esto, al menos los italianos que conocimos estaban felices de llevar una vida sencilla como la que llevaban.
Tal vez sea su historia, que es imposible igualar y mucho menos superar, o tal vez sea su fe en lo divino, véase el Vaticano, pero lo que está claro es que Italia no te defraudará.